La educación en el plan nacional de desarrollo

Arturo Rivera Trejo

En la mayoría de los casos los Planes de Desarrollo no se elaboran para resolver los problemas sociales, desde el gobierno de Lázaro Cárdenas cuando se presenta el primer plan nacional, se diseñaron para hacer política, mucha política.

El recientemente publicitado Plan Nacional de Desarrollo (PND 2013-2018) es un plan político que busca reforzar la figura presidencial dentro y fuera del país. Aunque es un mandato constitucional la presentación de un Plan Nacional, en los gobierno existe la tradición de poner mucho énfasis en la apertura del Plan, pero no en la clausura. Se buscan más los reflectores del equipo gubernamental que inicia gestiones con bombo y platillo, omitiendo así la necesidad de una verdadera planeación con participación social. Y la gente no participa porque no hay confianza en los políticos.

El proyecto educativo del actual gobierno, asume su expresión empresarial más clara en el PND que se dio a conocer a la opinión pública nacional el pasado lunes 20 de mayo del año en curso. No se busca el bienestar de la población, se busca hacer política a favor de las grandes empresas.

Desde el nivel básico del sistema educativo nacional, se pretende impartir una enseñanza influenciada por la cultura empresarial. En el apartado 3 de las grandes metas del Plan denominado, “UN MÉXICO CON EDUCACIÓN DE CALIDAD” se dice que 29 por ciento de los participantes de la consulta ciudadana “mencionó que una de las prioridades de la presente administración debe ser mejorar el sistema educativo”.

Es pertinente mencionar que en la consulta ciudadana se presentaron poco más de 200 mil propuestas. En un país en donde la población total para el próximo mes de julio será de 118 millones de habitantes, 29 por ciento de los 200 mil participantes no nos dice absolutamente nada.

Pues con base en la supuesta consulta ciudadana, el PND establece entre sus cinco grandes metas que; “El Estado debe garantizar el derecho a la educación de calidad para todos, fortaleciendo la articulación entre los niveles educativos y los vinculen con el quehacer científico, el desarrollo tecnológico y el sector productivo con el fin de generar un capital humano de calidad que detone la innovación nacional”. (Las fallas de redacción son del Plan).

Es incuestionable el sentido empresarial de este gran objetivo como parte de un proyecto más global del Estado Mexicano. Se interpreta que antes de formar hombres con calidad humana y capacidad crítica, hay que formar “capital humano”, técnico y científicos comprometidos en “…detonar la innovación nacional”.

Es cierto que nos urge en la sociedad una formación innovadora nacional en los estudiantes. Pero es muy difícil que eso se logre en el corto plazo. La capacidad innovadora, de investigación y difusión del conocimiento es un proceso histórico que tiene que ver con el desarrollo social en su conjunto. Tiene que ver con etapas sociales de largo plazo. No para alcanzarse en un Plan de seis años.

Por décadas, padecimos un sistema educativo paternalista, nacionalista, magistrocentrista, ideologizante, donde se MINIMIZABA la sensibilidad humana, la razón, la crítica, la inteligencia y la innovación. Ahora se quiere imponer a la INNOVACIÓN y la PRODUCTIVIDAD como una exigencia de nuestro país, cuando realmente es una necesidad de la globalización para que México sea más competitivo en los mercados internacionales.

En el PND, dentro del mismo apartado “UN MÉXICO CON EDUCACIÓN DE CALIDAD” se indica en forma textual, que: “…para hacer del desarrollo científico, tecnológico y la innovación los pilares del progreso económico y social sostenible, se requiere una sólida vinculación entre escuelas, universidades, centros de investigación y el sector privado”. Los planeadores están pensando que es una condición indispensable del desarrollo que las universidades mantengan “una sólida vinculación” con el sector privado.

Habría que advertir cuáles son los intereses inmediatos del sector privado. Los que integran la iniciativa privada nunca actúan como madres de la caridad. Al contrario, los señores de la gran empresa saben imponer formas de control y usufructo privado en cualquier campo de la actividad económica y social.

Los empresarios, al vincularse con las universidades públicas exigen llevar el control y la dirección de los procesos curriculares, incluso aspiran a imponer los contenidos temáticos de las asignaturas que más tienen relación con la administración empresarial. Eso no está mal, el problema es que no aportan apoyos financieros o recursos materiales para proyectos de investigación interinstitucionales. O sea, que los empresarios siempre están aplicando “la política del azadón”.

Con datos duros, el PND muestra un panorama de la educación, la investigación y la innovación en su conjunto. Lo hace con la premeditada actitud de culpar a los maestros. Se nos dice que México ocupa el lugar 72 de 145 países en el índice económico del conocimiento que establece el Banco Mundial, que sólo 7 por ciento de las patentes registradas en nuestro país son de mexicanos, el resto de las patentes las realizan empresas extranjeras radicadas en nuestro país.

También se reconoce que la matrícula en el nivel de educación superior es baja, pues sólo incorpora a 3.3 millones de estudiantes, cuando la población total ya se acerca a los 118 millones de habitantes. En educación superior se registra una baja cobertura de 29 por ciento. Es decir, 71 estudiantes de cada 100 no pueden ingresar a las universidades. Y es cierto, solamente en la UAZ, cada año hay más de 8 mil estudiantes rechazados, lo que obliga a que algunos de ellos, se enrolen en la educación privada, muchas veces costosa y deficiente.

Lo mismo sucede con la educación media superior, la cobertura en este nivel, es sólo de 66.3 por ciento, es decir, 34 alumnos que egresan de secundaria y aspiran a ingresar a la preparatoria quedan fuera. ¿Pero quién está fallando? ¿Serán los maestros, los padres de familia, los alumnos o el Estado? Muchos consideramos que el Estado Mexicano no está cumpliendo la tarea en cuanto a educación se refiere. Pero eso no se dice en el Plan Nacional de Desarrollo.

En el Plan siempre se voltea la mirada a los maestros y se afirma que la calidad educativa descansa en “UN SISTEMA DE PROFESIONALIZACIÓN DE LA CARRERA DOCENTE, QUE ESTIMULE EL DESEMPEÑO ACADÉMICO DE LOS MAESTROS Y FORTALEZCA LOS PROCESOS DE FORMACIÓN INICIAL Y SELECCIÓN DE LOS DOCENTES”.

El término selección implica EXCLUSIÓN, y ése será el significado de las competencias, excluir, discriminar, arrasar al más débil. La competencia es lucha, eliminación del otro, es aplastar, quítate para ponerme. Se utiliza un término menos complicado “la selección”, ¿será la selección natural de Charles Darwin?

Así estamos y así nos va.


Fuente: NTR Zacatecas